lunes, 13 de febrero de 2012

Momentos


“El desapego es una forma de libertad y es una libertad que me permito tener” 

El día no ha estado para más. Hoy he querido traer a mi presente recuerdos que resuenan como eco en mi mente. Momentos que están al borde de aquel pensamiento efímero o tal vez profundo, de esos que llegan a alma. Esos instantes que fueron hechos para mí y con soberana libertad decido adjuntarlos al álbum de mi vida, fotografías plasmadas para reír y recordarme, una y otra vez, todo lo que he aprendido y he dejado ir.

Esa persona que ya no esta y aquella palabra ausente que en su momento me llenó es colección para mí aprendizaje. De todo hay que aprender y de todo hay que enseñar. Son momentos únicos. Un regalo de la vida para hacer más ameno tu viaje por este mundo. Existen presencias que vienen y van dándote lo poco o mucho de ellos,  son como mariposas que anidan en tu árbol para vivir su metamorfosis junto a ti, pero que, en un determinado momento se van, para volar por sus cielos, así como has resuelto abrir el tuyo. 
 
Yo he decido cargarme de lo positivo, dejar lo bueno .Tantos momentos que compartí, tantos momentos que entregué, ¡Tantos momentos!. Gracias por vivirlos conmigo,  ahora son  herramientas para definir lo que quiero y no , lo que me hace feliz y no, lo que me hace crecer y no. Gracias por acompañarme y hacerlo único. A ti, a cualquiera que ha pasado por la senda de mi camino  y quien me acompañó en las experiencias de cierta etapa, gracias por lo que fue y ya no es. Me doy por satisfecha.

jueves, 2 de febrero de 2012

Momentos

El desapego es una forma de libertad y es una libertad que me permito tener. 
El día no ha estado para más. Hoy he querido traer a mi presente recuerdos que resuenan como eco en mi mente. Momentos que están al borde de aquel pensamiento efímero o tal vez profundo, de esos que llegan a alma. Esos instantes que fueron hechos para mí y con soberana libertad decido adjuntarlos al álbum de mi vida, fotografías plasmadas para reír y recordarme, una y otra vez, todo lo que he aprendido y he dejado ir. 

Esa persona que ya no esta y aquella palabra ausente que en su momento me llenó es colección para mí aprendizaje. De todo hay que aprender y de todo hay que enseñar. Son momentos únicos. Un regalo de la vida para hacer más ameno tu viaje por este mundo. Existen presencias que vienen y van dándote lo poco o mucho de ellos,  son como mariposas que anidan en tu árbol para vivir su metamorfosis junto a ti, pero que, en un determinado momento se van, para volar por sus cielos, así como has resuelto abrir el tuyo.

Yo he decido cargarme de lo positivo, dejar lo bueno .Tantos momentos que compartí, tantos momentos que entregué, ¡Tantos momentos!. Gracias por vivirlos conmigo,  ahora son  herramientas para definir lo que quiero y no , lo que me hace feliz y no, lo que me hace crecer y no. Gracias por acompañarme y hacerlo único. A ti, a cualquiera que ha pasado por la senda de mi camino  y quien me acompañó en las experiencias de cierta etapa, gracias por lo que fue y ya no es. Me doy por satisfecha.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Encargo

[Julio Cortázar]

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que
vuelves.


¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni
guante; tállame como un sílex, desespérame. 

 
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.


Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

lunes, 7 de noviembre de 2011

El silencio de la luna

(Recordando esa luna de octubre...)


Miro la luna y me da la impresión que esta callada. Escuchando los versos que salen de tu boca. El silencio se apodera de mi alma y no sé cómo sentirme, no sé qué responder, no sé qué pensar. En tu mirada se refleja el dolor que jamás menguó y que sigue inerte, encadenado, incapaz de poder marcharse. Y a través de tus ojos miro la luna, una luna callada, una luna que es testigo de esta historia que no tiene camino, rumbo, que no sabe adónde acabar. 

Siempre me pregunté cuál era el origen de las lágrimas. No existe un estudio médico, ni científico que explique el porqué del llanto. La definición más común es la expresión o manifestación de un sentimiento, bueno o malo, de manera física. Para mí, en estos momentos, es la representación del dolor que invade mi alma. Cada lágrima simboliza cada palabra que no pronuncié, las palabras que no puedo entender, las palabras que no puedo hacer propias, las palabras que duelen, que lastiman, que no existen. 

La luna esta callada y no me da respuestas. Cómo hago para romper un vínculo que me ha dado tanta fortaleza, apoyo, alegría. Cómo hago para abandonar el egoísmo que me encierra, que me ciega, que me hace permanecer estancada. Cómo hago para dejar de sentir este dolor que me parece inevitable y tan profundo, que me hace sentir tan débil y vulnerable. Cómo hago para saber cuál es el camino correcto. 

Si tan siquiera encontrara una palabra para describir esta catarsis de emociones y sentimientos que mi corazón sostiene, quizá todo seria más claro…Es imposible ordenar mis ideas si los recuerdos vuelven, una y otra vez, danzando en mi mente incapaces de cansarse. Estas remembranzas que se me dificulta olvidar y dejarlas selladas en el baúl de mis tristezas y alegrías, que no puedo borrarlas si son parte de mí, de mi vida, de mi historia. 

Y el dolor sigue estando ahí, esperando el momento en que acabe la tormenta y si nunca acaba, seré condenada por mi propio silencio, por mi propia causa. Tus ojos se apagaron y hay tanto qué decir que el tiempo no alcanza. La luna permaneció callada y lo único que pudo expresar fue la premonición de una despedida que no se quería escribir…

martes, 2 de agosto de 2011

El tesoro que Minerva encontró

Miró su reloj y vio que habían transcurrido dos horas. Se encontraba desorientada, pues no sabía cómo había regresado al mismo lugar en donde comenzó aquella experiencia. Por un momento creyó que  todo había sido un sueño, que aquellos paisajes ilógicos eran producto de su imaginación. Pero cuando se encaminó, notó que sus zapatos tenían restos de una sustancia morada, como el color de aquel lago que recordaba maravillada.

Minerva, nombre que le había dado su madre en representación de la Diosa de la sabiduría y las artes, era creativa y con una filosofía de vida inusual. El amor, la alegría y la decisión eran sus principales herramientas para combatir cualquier situación de la vida. Su madre pensó colocarle el nombre de la Diosa griega debido al contexto en el que llegó a esta vida. Su familia vivía en un estado de conflictos personales y emocionales.  Cuando cumplió 15 años, su padre, le regaló una imagen con la Diosa, explicándole que generalmente aparece sentada, pero cuando está de pie tiene siempre la actitud resuelta de una guerrera, un aire meditativo y la mirada fija en altas concepciones, tal y como era ella.

Siempre pensó que su vida estaba determinada por su nombre. Se sentía con actitud de lucha y de alta expectativas en la vida, una persona que no se daba por vencida y que derrotaba cualquier obstáculo con amor y disposición, así como lo hacía una luchadora con intelecto.


En el camino se preguntaba sobre aquel momento, que aún no lograba entender, pero que le había entregado una energía más fuerte en el cosmos de su universo y pensamientos.  Esa noche había luna azul, llamada así cuando se produce una segunda luna llena en un mismo mes,  producto de la experiencia del escritor Patrick Moore, célebre por haber escrito varios libros de divulgación astronómica, quién comenta haber visto varias observaciones de lunas azules reales, por ejemplo, en 1944 en USA, 1949 en Queensland, Australia y en 1950 en Inglaterra. Fue en esta última ocasión que Moore explica haber visto una luna de maravilloso color azul, y dijo jamás haber visualizado algo parecido. Minerva recordó que, según el calendario Inca/lunar, era el mes de la  luna de la flor creciente, mes de maduración de la tierra, pista que tomó para encaminar la etapa de su vida en la que se encontraba.

Se dirigió al mirador que tanto le gustaba, testigo de historias, ideas, y sentimientos que compartía solo con él y con aquel paisaje lleno de naturaleza y vida. Introducida en su pensamientos escuchó una voz que le dijo - ¿Incertidumbre?- asustada y mirando en dirección al cielo se percató que la luna le hablaba a ella - ¿Estoy soñando?, ¿es otro producto de mi loca imaginación?- preguntó-  a lo que le contestó sutilmente- ¿Qué es sueño y realidad?, todo es producto de tu mente: lo que eres, en dónde estás, adónde te diriges. Todo es consecuencia de lo que piensas.-  

Minerva vio reflejada en la luna diferentes escenas de lo que había ocurrido esa tarde. -¿También estuviste ahí?- Preguntó- Yo soy quién te acompaño, la luz que hace brillar tu momento-, contestó la luna.- Asombrada por la complicidad en que inició su plática comenzó a describirle el mundo de innumerables incoherencias en el que se había introducido:
-         
CeCerré mis ojos y en un instante apareció aquel niño de ojos profundos y mirada enternecedora. Me pareció que ya nos habíamos conocido antes, pero su apariencia física era nueva para mí, la esencia era familiar. Se acercó y me tomó la mano. En silencio, me condujo a un camino lleno de árboles frutales y pájaros, desconocidos en mi registro mental, revoloteando por los cielos. La confianza en él me desconcertó y le pregunté - ¿Quién eres?-  se dirigió a mí y con una sonrisa dijo -  Tlahuilli (luz), ese es mi nombre-. Sin preguntar más me dejé guiar por aquel niño que había llenado de calidez ese instante.

-          Aparecimos frente a un lago color morado con piedras de colores a sus orillas. Me asomé y noté que habían muchos peces de distintos tamaños con un color dorado,  danzaban al compás de una melodía suave que se escuchaba de fondo. Recuerdo que era una mezcla de tambores y marimbas. No sé bien qué otros instrumentos se mezclaban, pero me pareció la música más bella que jamás había escuchado.

-          Comenzamos a bailar. Sentí como la sangre en mis venas aumentaba su velocidad y llegaba al centro de mi corazón. El sonido de mi pálpito se entrelazaba con el de él, tanto que entonaban su propia canción. Al mirarlo fijamente noté una serenidad y seguridad que me hizo abrazarlo con toda la sinceridad posible. Luego me señaló un arco iris de muchos colores y mencionó – ¿lo ves?, cada uno de esos colores son experiencias vividas. Algunas son mías, otras tuyas. Se han unido para formar un hermoso paisaje.- Luego mencionó que todo lo que estaba en ese mundo era creado por nosotros, consecuencia de la combinación de nuestras vivencias pasadas. – Esto es nuestro. Cada vez que nos introduzcamos se irán inventando nuevas especies de animales, flores, árboles, y muchas cosas más-  mencionó.

-          En un inicio no entendía que era todo aquello que mostraba, la historia me parecía irreal, pero al fin y al cabo, eso era lo real para mí. Ahí me sentía feliz, plena y con ganas de aprender y conocer aún más.

-          Cuando era hora de partir, creí que él me acompañaría, pero soltó mi mano y expresó – Yo no soy de ahí, no soy de ese mundo. Provengo de más allá de tu imaginación, y más cercano a tu corazón- . Lamenté que no me pudiera acompañar pero entendía perfectamente lo que me explicaba y eso hizo que le diera más valor a lo creado. Le pregunté cuándo lo volvería a ver y cómo sabría cuando él estuviera cerca de mí, - "Yaxa né taxpía, gída ne sé uan gída ne séyuk ni át (El agua siempre está atenta, ya sea de una fuente o de otra.) – contestó. Luego solo abrí los ojos y me encontraba en el mismo lugar en donde lo había conocido.

-Luna, no sé qué trató de decirme su respuesta, ¿alguna idea?- preguntó Minerva desconcertada. - ¿No te das cuenta Minerva?, se manifestará y estará ahí. Ella miró directamente a la luna y recordó las primeras frases de su plática: “- Yo soy quién te acompaño, la luz que hace brillar tu momento”. Inmediatamente se iluminó todo en su mente y reconoció a su íntima alma, que estaba ahí para acompañarla en su aventura. - ¿Eres tú Tlahuilli?- dijo Minerva, -acompañándote voy- contestó Tlahuilli.

Minerva comprendió todo. Descubrió un nuevo mundo en donde podía crear su propia realidad, Conoció ese lugar en donde pudo compartir con alguien su visión de la vida y aprender de otra. La convivencia armónica era la clave de aquel sitio hecho con amor.


Y así pasó el tiempo, Minerva y Tlahuilli, se encontraban en ese universo secreto, cómplices del amor que concebían y transformaban. Cada día aparecían nuevas invenciones en su mundo, ideas jamás vistas. Crearon sus propio lenguaje, su propia forma de vida, con su mayor emblema: Simplemente ser.

Fin 



miércoles, 27 de julio de 2011

¿Cómo es posible?


….En ocasiones se me ocurre dejarlo todo, y gritar más de alguna maldición. ¿Cómo es posible que las personas caminen con aires de individualismos? Me asquea pensar en aquellos en donde el egoísmo es el único rey de sus decisiones. Sobre todo cuando se vive en un mundo en donde se necesita del otro para avanzar, caminar, crecer y llenarte de experiencias. 

Me provoca una cólera sin medida, el saber que ese sentimiento ególatra se adueña de las personas que están más cerca de mí. La convivencia se hace poco amena y ya no son dos los que caminan, es uno el que decide estancar la historia que juntos inventan. ¿Cómo es posible que las personas avancen con aires de individualismo? ….me provoca expulsar más de alguna maldición...  


martes, 12 de julio de 2011

El otro lado de la moneda, el príncipe que no vendrá en caballo blanco

¿Aún te espero?
“…Parece ser que antes de que una persona se fije en otra ya ha construido un mapa mental, un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que le hará enamorarse de una persona y no de otra…Así pues antes de que el verdadero amor llame a nuestra puerta el sujeto ya ha elaborado los rasgos esenciales de la persona ideal a quien amar…” Francisco Muñoz de la Peña Castrillo, IES Carolina Coronado, Almendralejo

Estaba sentada viendo aquel cuento que me admiraba y me llenaba de regocijo. La película la había visto unas cuantas veces, por no decir muchas, pero no me dejaba de sorprender la historia de amor que se me planteaba. “La bella y la bestia”, genial manera de descifrar al príncipe, un hombre sensible, con rencores guardados, pero con la delicadeza de amar a la mujer que le ofreciera un mínimo detalle y se importara por él. ¡Vaya estupidez con la que uno crece!. Cómo me iba a imaginar que la realidad era otra, simple: Viviendo mi propia película.

Desde pequeños nos vamos formando ideas que van creciendo a lo largo del tiempo, alimentándose del deseo de la felicidad que uno quiere para sí. Pero la vida es más que eso, es más que los ideales que nos esbozamos. Las cosas son como son y no siempre como uno quisiera. La vida no es perfecta, está llena de imperfecciones y eso la hace hermosa. 

Como quisiera poder tener a esa persona, amarla incondicionalmente con sus defectos, con sus manías, con su dulzura, con sus detalles, con sus caprichos, con lo bueno, con lo malo. Qué feliz fuera si tuviera a aquel hombre a mi lado que comprendiera cada acto de mi vida, que estuviera ahí  en cada momento, acompañando mi crecimiento sin juzgarme, ayudándome a crecer con palabras de amor. Qué lindo fuera si jamás tuviera miedo a estar a mi lado, ni dudara de la persona que soy, que quisiera conocer más de mí, incluso ese lado oscuro, que a pocos ofrezco. Que me observara y que a pesar de ello demostrara valentía y me dijera “aquí estoy, porque te amo”. Que la tolerancia creciera con el tiempo y la convivencia fuera maravillosa, porque con su poco de amor y mi poco de amor, fuera el amor más grande que pudiera complementarnos. ¿Parece un cuento de hadas?, pues sí, efectivamente lo es.

Con mi experiencia he aprendido que el juego del amor entre dos personas va más allá de lo que uno quisiera. No se trata de “Yo”, se trata del “nosotros”. He comprendido que uno aprende a prueba y error y que para encontrar a la persona indicada uno tiene que sentirse cómodo. No hablo de la persona “ideal”, hablo de la persona que quiera creer más en tus cualidades que en tus propios defectos, que pueda tomarte de la mano y enseñarte lo que hará que seas una mejor persona. No hablo de aquel que quiere moldearte a su imagen y semejanza, de aquel que piense egoístamente y actué de acuerdo a cómo él se sienta mejor.

Decidir estar con alguien, decidir compartir los pequeños y grandes detalles de tu vida. De tu experiencia, de tu crecimiento, de tu propia persona, no es una decisión que se tome a la ligera. Muchas veces caemos en el error, bendito error (de no ser por él no estuvieras donde estamos), de entregar todo ello a la persona equivocada. ¿Arrepentirse? ¡que va!, gracias doy por seguir buscando el amor.

En resumen he descubierto que el amor no es perfecto, que el amor no es el príncipe azul que llega en caballo blanco. A mí me basta un príncipe morado, rojo, verde, amarillo, él color que él elija. Yo solo quiero alguien que aporte positivamente a mi vida, que tenga poder decisión para subirse a la montaña rusa de mi juego de diversiones y que tenga el valor de actuar en la obra de mi vida.

No se trata de conformarse, se trata de aceptación y de encontrar a la persona que te ayude con la evolución, la evolución del sentimiento, de ese sentimiento que cada uno puntualiza como amor.